La empresa que promueve el centro de transferencia de residuos de El Musel modificó su proyecto inicial tras haber encargado un informe al departamento de Ingeniería Ambiental del área de Ingeniería Química, de la Universidad de Oviedo, sobre el tipo de mercancías peligrosas que podía albergar la terminal tal como estaba diseñada.

Tras este informe, la empresa eliminó del proyecto el almacenamiento de materias peligrosas inflamables, como los cloros y productos químicos, además de desechar las materias que generan una reacción química al contacto con el agua debido a la instalación del almacén en un espacio portuario. Aunque nunca había sido su objetivo, también explicitó que no se transportarán por la terminal ni explosivos, ni productos radiactivos, ni inflamables, ni comburentes ni peróxidos.

La empresa ya ha seleccionado a una constructora para ejecutar el proyecto en cuanto haya superado todas las tramitaciones pendientes y en cuanto reciban la autorización definitiva por parte de la Autoridad Portuaria de Gijón. En la elaboración del proyecto han participado una ingeniería de Gijón y otra de San Sebastián.

lne.es

Pin It on Pinterest