Una trabajadora del complejo y un usuario fueron evacuados al hospital de Cruces por problemas respiratorios.

La manipulación de los productos químicos que se emplean en el mantenimiento de las piscinas ha vuelto a desencadenar un incidente. En la tarde de ayer, el polideportivo de Muskiz tuvo que ser desalojado después de que una reacción por la mezcla de cloro y ácido provocara una nube tóxica que causó picores de ojos e irritaciones de garganta a los usuarios que en esos momentos se encontraban en las instalaciones, según informó la Ertzaintza. El accidente obligó a trasladar por problemas respiratorios al hospital de Cruces a una trabajadora del propio centro y a un usuario, aunque su estado no revestía gravedad.

A última hora de ayer, el alcalde de Muskiz, Borja Liaño, anunció que todavía se estaban investigando las causas del incidente y avanzó que el polideportivo se mantendrá cerrado al menos hasta hoy. Para entonces, un facultativo ya se había desplazado al lugar para atender a las personas afectadas, al tiempo que se realizaba una primera valoración sobre su estado. «No hay heridos», destacó el regidor. Según relataron los servicios de emergencia, los gases se habrían extendido desde la piscina al resto de las instalaciones. Para dispersarlos, poco después del suceso se pusieron en marcha todos los extractores del complejo.
Liaño explicó que el origen de «los gases tóxicos y de fuerte olor» tuvo lugar en el sótano del complejo. «Posteriormente, se han notado con menor intensidad en la zona de tránsito de usuarios, y como medida preventiva inmediatamente se ha evacuado la instalación», resumió. El alcalde avanzó también que antes de reabrir el centro técnicos de Osakidetza analizarán la calidad del aire.

Picores de ojos y garganta

La Policía autonómica recibió el aviso de SOS Deiak pasadas las 18.20 horas. La primera información arrojada por los servicios de emergencia a través de las redes sociales ya advertía, media hora después, de que la reacción producida por una mezcla incorrecta en los productos de la piscina había alcanzado «a varios niños y niñas», que sufrían picores de ojos y garganta.
Aunque menos grave, el caso de Muskiz recuerda al registrado hace una semana en San Sebastián. Entonces, catorce personas tuvieron que ser hospitalizadas como consecuencia de una fuga tóxica ocurrida en un centro de talasoterapia, que también causó irritaciones leves a más de medio centenar de personas en las inmediaciones. El problema se produjo una vez vaciado el recipiente de cloro en los depósitos de los almacenes, cuando lo siguiente que se debe hacer es verter el que regula el PH.

elcorreo.com

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