Al año se mueven por las carreteras de la demarcación 938.000 toneladas de mercancías peligrosas

La semana pasada un tren de la compañía ferroviaria estadounidense The Montreal, Maine & Atlantic Railway (MMA) que transportaba petróleo descarriló en la pequeña localidad de Lac-Megantic, situada a unos 250 km al este de Montreal, en Canadá, provocando una gigantesca explosión y pulverizando una treintena de edificios. A lo largo de toda la semana la cifra de fallecidos por este siniestro ha ido aumentando y, si bien todavía se desconoce el número total de víctimas mortales, se calcula que podría superar el medio centenar. Así lo asegura un portavoz de la policía de Quebec, al firmar a la prensa que «tenemos alrededor de unas sesenta personas consideradas desaparecidas o ausentes».

Por otra parte, el pasado jueves se cumplieron 35 años de la tragedia de Els Alfacs. Aquel fatídico 11 de julio de 1978 un camión cisterna cargado con 25 toneladas de propileno licuado que salió de la refinería Enpetrol de Tarragona y se dirigía hacia el sur por la vieja N-340 explotó a la altura de Alcanar Platja, cerca de Sant Carles de la Ràpita, y una inmensa bola de fuego –la temperatura superó los 1.500 grados centígrados– arrasó todo lo que encontró a su paso. El accidente ocurrió justo cuando el camión pasaba por delante del cámping Els Alfacs, que en ese momento tenía registradas unas 800 personas. La explosión se cobró 215 víctimas mortales.

La cercanía en el tiempo del siniestro ocurrido el fin de semana pasado en Canadá y la efeméride de la tragedia de Els Alfacs ha llevado a muchos tarraconenses a preguntarse si un accidente similar se podría registrar en estos tiempos en la provincia. Un voluntario de Protección Civil responde, «sin ánimo de crear alarmas innecesarias», que «nadie está a salvo de algo tan imprevisible como un accidente, y por Tarragona circula una gran cantidad de mercancías peligrosas, pero en los últimos años las medidas de seguridad se han multiplicado notablemente».

Flujo muy importante

En efecto, las carreteras de Tarragona soportan el paso de un buen número de toneladas de sustancias peligrosas cada día, como demuestra un informe de Interior que analiza el flujo de transportes con mercancías peligrosas (ADR) y que apunta que la mayor concentración de expediciones se halla en el Camp de Tarragona. De hecho, 190 camiones con este tipo de carga circulan cada día laborable –los festivos no pueden hacerlo– por el territorio, casi 47.000 al año. Aunque en algunos tramos concretos el Govern ha detectado valores superiores a los 250 camiones diarios.

Y es que, según fuentes de la Asociación Empresarial Química de Tarragona (AEQT), por las principales rutas viarias de la provincia se mueven al año 938.000 toneladas de mercancías peligrosas, de las cuales 800.000 toneladas –básicamente combustibles– proceden del parque químico de Tarragona y se mueven en 40.000 camiones al año, unos 162 cada día. Estas cifras representan apenas el 3,8% de la producción de las químicas de Tarragona.

«Hay que tener en cuenta –dicen desde la AEQT– que precisamente para reducir el transporte de mercancías peligrosas por las carreteras de la zona se construyó el Rack Dixquimics, que une el polígono sur con el Puerto y por el que cada año se mueven casi cuatro toneladas».

No obstante, incluso con este sistema de tuberías, el transporte de mercancías peligrosas por la provincia de Tarragona entra dentro de los parámetros de ‘flujo muy importante’, el máximo nivel que establece Protección Civil para las carreteras en función de su nivel de tráfico de mercancías peligrosas y que supone la circulación de más de 150 camiones por día.

Las rutas más transitadas

Los transportes de mercancías peligrosas cumplen con estrictas normas de seguridad. Así, están obligados a circular siempre que sea posible por autopistas y autovías y, en todo caso, por carreteras lo más alejadas posible de los cascos urbanos. Es por ello que en Tarragona los camiones cargados con estas materias utilizan de forma prioritaria la autopista, y tanto en la AP-7 como en la AP-2 la media supera los 150 camiones por día.

Es por eso que llama la atención la proliferación de urbanizaciones que en los últimos años se han asentado relativamente cerca –en todo caso, sin respetar los preceptivos 500 metros de distancia– de la AP-7, especialmente en las zonas del Tarragonès y el Baix Penedès. Zonas residenciales como Nou Vendrell o Mas Astor, en El Vendrell, o el Racó del César, en Roda de Berà, están literalmente pegadas a la autopista, lo que representa un peligro enorme para los habitantes de estas urbanizaciones en caso de accidente.

Por el contrario, es también digno de destacar que, contrariamente a lo que sucedía hace apenas unos años, cuando algunos camiones de transporte de mercancías peligrosas circulaban por zonas urbanas de Tarragona, como el polígono Francolí o la carretera N-340 a su paso por los barrios de Camp Clar, Torreforta e Icomar, así como por el municipio de La Canonja, han dejado de hacerlo.

No obstante, el Pla Transcat de la Generalitat identifica en la demarcación de Tarragona 42 municipios –principalmente en el Tarragonès y los que se hallan cerca de las autopistas– como afectados por el riesgo en lo que a transporte de mercancías peligrosas se refiere.

El tren, arma de futuro

Pero no sólo las mercancías peligrosas que circulan por Tarragona se mueven por carretera. Aunque en mucha menor medida, también los trenes cargados con materias peligrosas pasan a diario por el interior de núcleos de población de la provincia.

Se trate este de un asunto que ha generado históricamente una enorme polémica, que se mantiene hoy en toda su vigencia merced al proyecto de construir un tercer carril en la línea de costa en lugar de hacer pasar la vía definitivamente por el interior. Esto ha desatado el temor en muchos municipios por el riesgo que supone el transporte de mercancías peligrosas y, sobre todo, por el aumento del tráfico de convoyes de más de 700 metros de longitud, por lo que varios alcaldes han solicitado garantías al Ministerio de Fomento y a la administradora Adif de que el proyecto sea realmente provisional y se extreme la seguridad.

La AEQT admite que la cantidad de mercancías peligrosas que la industria química mueve por tren es muy pequeña, si bien añade que por un tema de competitividad es un transporte de mucho futuro y está llamado a absorber el mayor tráfico mundial. Con esas premisas, varias empresas químicas ubicadas en Tarragona ya proyectan sus propias terminales de tren para dar salida a sus productos de una manera rápida hacia Europa y en convoyes más largos de los que actualmente pasan por nuestras vías.

No obstante, el flujo de mercancías peligrosas que atraviesan el territorio a bordo del ferrocarril no es despreciable. El informe de Protección Civil señala que el eje ferroviario entre Tarragona y Reus, con una media de 378.000 toneladas transportadas al año, era el más importante de Catalunya entre los años 2005-2008 –no se disponen de datos más recientes–. Otros tramos de la provincia con un flujo importante son Faió/La Pobla de Massaluca-Flix –339.443 toneladas–, Flix-Reus –326.878–, Reus-Constantí –185.014– y Tarragona-Sant Vicenç de Calders –315.688 toneladas–.

El caso de Reus merece un análisis especial, no en vano se trata de una ciudad donde viven 100.000 habitantes, pese a lo que los convoyes circulan por dentro del casco urbano.

Fuentes de Adif destacan que los accidentes «son prácticamente inexistentes». Pero eso no significa que no se registren incidencias. Una de las más recientes tuvo lugar el 15 de septiembre de 2010, cuando el incendio de la máquina de un convoy de mercancías peligrosas cerca de la estación de Reus obligó a activar el Plan Transcat y a cortar la circulación en diversas vías hasta que fue extinguido. Y en julio de 2011 la fuga de material inflamable de un vagón obligó a desalojar la estación de Lleida-Pirineus y varios edificios cercanos.

Los hidrocarburos gaseosos licuados (butano) y el cloruro de vinilo estabilizado son los productos más transportados por ferrocarril, con valores entre dos y tres veces superiores a la siguiente mercancía más transportada, el hidróxido de sodio.

«La potente industria química de Tarragona conlleva ciertos riesgos, algunos imposibles de predecir o de evitar en un 100% –dice el voluntario de Protección Civil–, pero las nuevas leyes, muchas surgidas a raíz del suceso de Els Alfacs, hacen más difícil que una tragedia como aquella se repita en este territorio. Espero», concluye.

Diari de Tarragona

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